Nunca imaginé que el momento más estresante del día para mi perra... era cuando intentaba cuidarla.

Por Abraham Calzada.

Fundador de Wuuf

Durante años pensé que estaba haciendo lo correcto. Tardé mucho más de lo que me gustaría admitir en darme cuenta de que no era así.

Si me hubieras preguntado hace unos años a qué me iba a dedicar, jamás habría imaginado que terminaría construyendo una marca para perros.

 

Siempre me han gustado los animales, pero nunca pensé que acabaría obsesionándome con una pregunta tan simple: ¿por qué algo tan importante como cuidar su salud tenía que convertirse en una pelea diaria?

 

Todo empezó con mi propia perra. Como cualquier persona que la quiere de verdad, solo quería asegurarme de que tuviera una vida larga, sana y feliz. Pero cada vez que llegaba la hora del suplemento, ocurría exactamente lo mismo.

 

Durante mucho tiempo hice lo mismo que hacen la mayoría de los dueños. Busqué soluciones, leí recomendaciones y confié en que el siguiente producto sería el que por fin funcionara. Cuanto más lo intentaba, más claro veía que el verdadero problema no era encontrar un buen suplemento. Era conseguir que ella quisiera tomarlo todos los días.

 

Y fue ahí cuando empezó la historia de Wuuf.

Porque, antes de que Wuuf fuera una marca, era solo yo, una perra por la que haría cualquier cosa, y la guerra diaria de la pastilla y mi novia vivía exactamente la misma pelea, cada día, sin excepción.

 

Empezábamos con calma: le acercábamos la pastilla para que la oliera. Ella la olfateaba, la ignoraba por completo y seguía con su vida como si nada hubiera pasado.

 

Después llegaron los masticables, de esos que aparecen recomendados en todas partes. Le duraban en la boca un par de segundos antes de terminar en el suelo.

 

Probamos escondiéndola en algo que no pudiera resistir. Se comía todo alrededor con una precisión casi quirúrgica, y dejaba la pastilla ahí, sola, intacta, como si la hubiera esquivado a propósito.

 

Llegamos a intentarlo directo con la mano. Giraba la cabeza, cerraba la boca, hacía lo que fuera necesario para que no nos acercáramos.

 

En algún punto dejó de ser evasión. Se plantaba frente a la pastilla y nos sostenía la mirada, quieta, como advirtiéndonos que ni lo intentáramos otra vez.

 

Y aun así lo intentamos una última vez. Mi novia se la puso en la boca con cuidado. La escupió al instante, y nos miró de una forma que todavía recuerdo, como si hubiéramos roto algo entre nosotros, cuando lo único que queríamos era cuidarla.

 

Ella NUNCA fue el problema

Fuimos nosotros intentando cuidar su salud de la manera más difícil posible.

Porque los perros no son solo algo para lo que trabajo. Son algo que me importa de verdad. No son mascotas, son familia.

 

Imagino un mundo donde cuidar la salud de tu perro no sea algo por lo que tienes que luchar, sino el mejor momento de su día, algo que ellos esperan con ganas.

 

Mi misión es marcar una diferencia real en cómo cuidamos a nuestros perros, de una forma completamente distinta.

 

Así que me hice una pregunta: ¿y si cuidar su salud pudiera sentirse como un premio, en lugar de una obligación?

 

Ahí nació el Wuufie

Un juguete diseñado para convertir el momento del suplemento en su momento favorito del día.

La primera vez que se lo di, corrió hacia él. La segunda también. Y la tercera entendí que aquella pelea había terminado para siempre.

No tuve que esconder nada. No tuve que convencerla de nada. Simplemente lo lamió, entretenida, durante veinte, treinta minutos, sin saber que ahí dentro estaba recibiendo apoyo completo para sus articulaciones, su piel, su digestión, su sistema inmunológico. Para ella, no era su suplemento. Era, sin más, el mejor momento de su día.

 

Lo que antes era esconder algo en su comida, ahora es verla correr hacia su juguete favorito. Lo que antes era una pastilla que rechazaba, ahora ni siquiera existe como problema. Y esa mirada que se quedaba grabada, la de sentir que la habíamos traicionado, se convirtió en la mirada de un perro que espera su momento del día con ganas.

Hoy la veo correr hacia su Wuufie con la misma emoción de siempre, y me cuesta recordar que alguna vez esto fue una pelea. Se sienta, espera, y disfruta algo que antes evitaba con todas sus fuerzas.

 

Por eso fundé Wuuf, para que cuidar de ellos vuelva a sentirse como siempre debió sentirse. Lo construí para ella. Hoy también está aquí para el tuyo.

Garantía de 30 días

Si tu perro no se enamora de su Wuufie en 30 días, te devolvemos tu dinero. Sin preguntas.

Que cuidarlos sea su momento favorito del día.

Empieza su ritual wuufie hoy

Title